dimarts, 8 de setembre del 2009

MARIA, "LA PASTORA"


En Chinchilla eras María "la de Cerraja" o María "la Pastora" y de estos dos nombres me quedo con el segundo pues de joven te dedicaste a pastorear allí en Cansalobos y también de mayor lo has seguido haciendo manteniendo a tu alrededor a una gran família que ha visto en tí el nexo de unión, "el pal de paller" que decimos aquí en tu tierra de adopción.
En Albacete y en Barcelona vas a ser recordada como una de las mejores personas que puede existir. Hubo una persona en la plaza de Chinchilla que me contaba emocionada hace un par de meses (cuando tú estabas en el hospital y no había ya muchas esperanzas) cómo les dabas de comer cuando eran chiquillas y su madre las tenía que dejar para irse a trabajar sin nada que llevarse a la boca y que probablemente aquel pedazo de queso y aquel trozo de pan que tú les dabas les permitió llegar a viejos.
Destacaría que has querido mucho a las personas: a todas las personas. Pero por encima de todo a la famila, a esa extensa familia que has querido y que te seguirá queriendo siempre por tu bondad y sencillez. Austera hasta al elegir el vestido con el que quisiste ser enterrada: un sudario. Cuando mi madre te vió ya envuelta en él, con tu rostro sereno, dijo llorando :
-"guaita-la, si sembla una Mare de Déu!"-
No eres el primer ser querido que pierdo y por eso sé que nunca te irás del todo, que seguirás presente escuchándonos y dándonos algún consejito con esa experiencia que te han dado los 93 años que has estado luchando en esta vida. Tan sólo es cuestión de saber escuchar con el alma, no con el oido.
Es por eso por lo que después del dolor inicial tras perderte en este mundo debemos acostumbrarnos a otro tipo de relación. Aún es reciente pero en vez de abrazarte aprenderemos a sentirte; en lugar de conversar mediante el lenguaje lo haremos con el corazón.
No puedo evitar que se me humedezcan los ojos escribiendo estos pensamientos pero la verdad es que debemos alegrarnos, pues hay un nuevo ángel de la guarda en el cielo que cuida de mi mujer (tu nieta, que ha sentido tu muerte como un auténtico desgarro) y de mi hija (tu bisnieta, cuyos primeros 15 meses de vida han podido conocer a esta dulce abuelita de cuento, de las de antes).